El habitante
El habitante se despertó un día con ganas de querer cambiar al mundo. Tenía los ánimos bien puestos en que todo sería positivo y ayudaría a quien lo necesite. Sale temprano para dar un par de vueltas al parque que esta afuera de su casa y ve el día soleado.
"Perfecto" piensa él, un calentamiento por aquí, estirar las piernas por allá y empieza a correr cuando de repente, ve a un viejo tirado en el parque con la ropa sucia, se le acerca y después de mucho batallar para hablar con él, este le cuenta que su familia lo botó de su casa por ser viejo. "Maldito hijos" dice el habitante en su interior, le da unas monedas y regresa a casa.
Se mete a la ducha y luego sale a desayunar, ve en los noticieros, muertes, destrucción, violaciones, guerra y muchas otras cosas más. Se da cuenta que el problema del mundo es el mismo hombre, que toda la basura lo consume y que nadie (así uno cambie) podrá remediar la contaminación social que se ve en el mundo entero. Le da asco su trabajo porque a pesar que gana bien, no puede ayudar al resto, una vez intentó ayudar dando una cuota pero se dio cuenta que la cabeza que organizaba el comité de ayuda, se llevaba el dinero. Repudia los romances ya que en su familia y alrededores ve que todos los "finales felices" no duran más de 10 años y las heridas para sanar, son bien difíciles. Detesta el clima porque el sol quema demasiado y cuando se despoja de sus prendas, empieza a llover. Odia la discriminación en todo aspecto, racial, económico, etc... y se pregunta una y otra vez ¿Qué hago en este mundo?
En fin, sale a trabajar y de nuevo con el tráfico, gente ambulante en la calle, policías corruptos, accidentes, más problemas por todos lados. Sigue trabajando y se encierra en sus cosas para evitar que todo le aturda cada vez más. El día se pasa muy rápido y se le apetece ir al cine, la cartelera plagada de géneros que no lo convencen del todo y sigue con la idea sobre su presencia en el mundo. Luego se da cuenta que como él, hay muchas personas en el mundo que no saben que hacen acá. Así que respira tranquilo, no entra al cine, compra un café, enciende un cigarrillo y lentamente se pierde en el horizonte mientras camina de regreso a casa, sin haber despejado sus dudas, pero bueno, a todos les ocurre lo mismo ¿No?

